Vida y obra del Rebe

El Lubavitcher Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneerson de bendita memoria, fue el líder judío más influyente del siglo pasado. Fue el séptimo Rebe en la dinastía de Jabad Lubavitch. Para sus decenas de miles de seguidores y millones de admiradores, es conocido sencillamente como "el Rebe".

Nació el 11 de Nisán de 5662 en Nikolayev, Ucrania. Sus padres fueron el renombrado cabalista Rabí Leví Itzjak Schneersohn y su esposa, la Rébetzn Jana. Siendo un descendiente directo del Tzemaj Tzedek, el tercer Rebe de Lubavitch, se le dio su nombre – Menajem Mendel. Desde una muy temprana edad demostró tener asombrosas aptitudes intelectuales. Era considerado un genio por su erudición en la Torá, y dedicó su vida al estudio de sus ambas esferas, tanto la esotérica como la talmúdica.

Hace noventa años, el 14 de Kislev de 5689, se casó con la hija del Rebe Anterior, la Rébetzn Jaia Mushka. La pareja vivió varios años en Europa, pero durante la Segunda Guerra Mundial emigraron a los Estados Unidos, donde arribaron el 28 de Siván de 5701.

El Rebe, que ya tenía una cercana relación con su suegro, entró ahora en el campo del activismo comunitario y fue puesto a la cabeza de las instituciones centrales de Jabad que habían cobrado forma en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, el Rebe continuó sus estudios; escribió eruditos ensayos talmúdicos y respondió preguntas en todas las esferas del conocimiento de la Torá. Ocultando su carácter y talentos, tuvo un empleo en la marina de los Estados Unidos.

Tras la desaparición física de su suegro, comenzó a liderar el Movimiento Jabad y lo transformó en un centro neurálgico internacional. El número de sus seguidores creció extraordinariamente, y su emprendimiento de Shlijut llevó parejas jóvenes y dedicadas a cada rincón del globo. El Rebe no se centró en construir su propia comunidad; demostró genuina preocupación por el pueblo judío como un entero, y fue fuente de muchas iniciativas que revolucionaron la imagen presente del judaísmo mundial.

Su sinagoga se volvió un símbolo, conocida como “770”, su dirección sobre Eastern Parkway en Brooklyn, Nueva York. Decenas de miles de personas se vieron atraídas a él durante sus cuarenta años de liderazgo. Famosos políticos, rabinos y líderes espirituales, personas simples y aquellos en necesidad, activistas y revolucionarios, sin importar sus antecedentes u origen – todos querían la experiencia de estar en su presencia.

Además de conceder audiencias, el Rebe habló a menudo públicamente a sus seguidores, y sus enseñanzas abarcan más de trescientos volúmenes. También dedicaba muchas horas a responder a las cartas que recibía de todas partes del mundo, proporcionando orientación tanto en cuestiones espirituales como materiales. Casi cuarenta volúmenes con correspondencia suya fueron publicados en la serie Igrot Kodesh.

Con el lema "Te expandirás al oeste y al este, al norte y al sur", sus seguidores se extendieron en "Campañas de Mitzvá", llevando judaísmo a sus semejantes judíos. Más de cinco mil parejas de dedicados emisarios operan centros de Jabad en cada ciudad y país con presencia judía, en cada rincón del mundo. En las Festividades y a lo largo del año tienen lugar actividades regulares en hospitales, universidades, centros académicos y bases militares, cárceles y centros de rehabilitación.

Tras dos años de enfermedad, el Rebe falleció el 3 de Tamuz de 5754, a los 92 años. El mundo judío quedó huérfano de un líder que se preocupó de él como un padre cariñoso. Sus seguidores en el mundo entero se sentían destrozados, pero resolvieron continuar su legado y lograr su máxima aspiración: el advenimiento de la Redención final, cuando el mundo llegará a su meta final y cumplirá el propósito de la creación.

Para sorpresa de aquellos que no se dieron cuenta de la profundidad de la influencia del Rebe, Jabad creció exponencialmente y continúa creciendo hoy. En todo el mundo siguen estableciéndose centros de Jabad, y los emprendimientos que perpetúan la visión del Rebe alcanzaron una dimensión jamás imaginada. La fuente de inspiración y la fuerza impulsora detrás de todo esto es, por supuesto, la presencia tangible del Rebe en sus enseñanzas y directivas, y en la extraordinaria fuerza que sus seguidores obtienen al visitar su lugar de reposo.

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