Poner a un niño el nombre de un Tzadík

Nuestros Sabios dicen en el Tratado de Berajot: "El nombre tiene impacto". Esto significa que el nombre de una persona afecta su carácter. Por lo tanto, poner a un niño el nombre de una persona justa es para éste una fuente de bendición. El Midrash dice en Tanjumá, Haazínu cap. 7: "La persona siempre debe examinar cuidadosamente los nombres, para dar a su hijo uno que se corresponde con la rectitud, pues a veces un nombre puede causar el bien, y otras puede producir el mal, como aprendemos del caso de los espías [cuyos nombres reflejan sus acciones]".
En los Escritos del Arízal (Sháar HaGuilgulím) se declara que cuando los padres escogen un nombre para su hijo, su elección no es casual. El nombre que Di-s introduce en sus mentes se corresponde con la naturaleza del alma de su hijo, como cita el Rebe en la siguiente carta (3 de Tevet, 5712):

"En cuanto al núcleo de la cuestión: poner nombre a un niño es algo muy significativo y una enorme responsabilidad. El Jasidismo explica que el nombre es el conducto para la vida y vitalidad del individuo o elemento que porta ese nombre (véase en detalle: escritos del Shaló en el prefacio a Báit Ajarón; Tania - Sháar Haijud VeHaEmuná, fin del cap. 1; Likutéi Torá, Parshat Behar, Discurso "Et Shabtotái", cap. 2, y en muchos lugares). Por eso, los Escritos del Arízal afirman: 'Cuando nace un niño y sus padres eligen para él un nombre... Di-s coloca en sus bocas el nombre que es apropiado para aquella alma' (Séfer HaGuilgulím, prefacio 23; Émek HaMélej, Portal 1, cap. 4; Or HaJaím, Devarím 29:17)”.

La costumbre de poner a un niño el nombre de un Rebe es una tradición de larga data en Jabad, y es costumbre también en muchas otras comunidades judías.
El rey Salomón escribe en Proverbios (10:7): "La memoria de una persona justa es bendición". El significado más profundo de este versículo es que la mención del nombre de un Tzadík trae bendiciones para aquellos que fueron llamados con éste; reciben un "destello" del alma del Tzadík, en virtud de su conexión por medio del nombre. Por esta razón, los judíos han dado a menudo a sus hijos los nombres de sus antepasados, o de personas justas de todas las generaciones.

El propio Rebe habló sobre esta costumbre varias veces. Por ejemplo:
"La respuesta del Rebe, mi suegro, en casos similares, es bien conocida: él no se involucraba en estas cuestiones [la elección de un nombre para un niño]. Esto se entiende en base a la enseñanza citada en los Escritos del Arízal… que del Cielo se da a los padres la idea del nombre de su hijo o hija recién nacidos, un nombre que es apropiado para el alma de ellos" (Igrot Kodesh, vol. 9, pág. 136).
"Mazal Tov por el nacimiento de su hijo. Su sugerencia de ponerle el nombre de nuestro Rebe [el Rebe Anterior] es apropiada. Que lo críe para Torá, Jupá y buenas acciones" (respuesta al célebre jasíd Rabí Avraham Pariz, que informó al Rebe del nacimiento de su hijo el 4 de Elul de 5710, y en efecto éste fue llamado Iosef Itzjak. Reimpreso de Ieméi Mélej, vol. 3, pág. 1094).
Cierto individuo preguntó una vez al Rebe qué nombre poner a su hijo, y el Rebe respondió: "El nombre del Tzemaj Tzedek". Quien preguntara inquirió: "Pero nuestra costumbre es dar un nombre sólo por alguien que falleció, ¡y el Rebe está vivo y bien!". El Rebe respondió con una historia: "El Gaón de Rogatchov bendijo cierta vez a una mujer que tuviera hijos. Cierto tiempo después, su bendición se cumplió. La mujer regresó al Gaón y preguntó qué nombre dar a su hijo, y aquel respondió: 'Iosef'. '¡Pero usted todavía está vivo!', preguntó la mujer. El Gaón respondió, '¡Pues entonces, maravilloso! ¡También el niño vivirá!'" (Mikdash Mélej, vol. 4, pág. 506).

Tras la desaparición del padre del Rebe, Rabí Leví Itzjak Schneersohn, en el exilio soviético en Kazajstán, uno de los jasidím puso a su hijo recién nacido el nombre de Leví Itzjak. Recibió una singular carta del Rebe, que le escribió:
"Con la gracia de Di-s, 12 de Siván 5712
...Reb Menajem Mendel sheijie,
¡Shalom y bendiciones!
Acabo de recibir su carta en la que me notifica que le nació un hijo para mazal tov, y recibió en el seno del pueblo de Israel el nombre de mi padre de bendita memoria – que [su hijo] viva largos y buenos años.
Por la presente le expreso mi bendición, que usted y su esposa sheijiu tengan el mérito de criarlo para Torá, Jupá y buenas acciones, con abundancia y con serenidad espiritual y física.
Cuando visite el lugar de reposo de mi suegro, el Rebe, los mencionaré a usted, su esposa, y al recién nacido, sheijiu, para buena salud, y bienestar físico y espiritual. Sea la voluntad de Di-s que tal como usted me generó tan enorme gratificación al poner a su hijo el nombre de mi padre, sea su memoria bendición, así le conceda Di-s gratificación y najes de toda su familia y de usted mismo, de su estado físico así como de su estado espiritual, y que tenga el mérito de comunicar siempre únicamente noticias de bondad y benevolencia.
Con bendiciones de Mazal Tov, Menajem Schneerson"

Durante un Farbrenguen en Shabat Parshat Vaishlaj, el 12 de Shvat de 5714, el Rebe habló de una manera sumamente inusual acerca del hecho de poner nombre a los niños, y por primera vez mencionó la posibilidad de llamar al niño con el nombre de Menajem Mendel. Las siguientes son las palabras del Rebe:
"...Especialmente en estos tiempos, cuando la oscuridad es doble y redoblada –como dice el Midrash, que los últimos momentos antes del amanecer son los más oscuros de la noche–, para atravesar y eliminar la oscuridad se precisan milagros. Los milagros tienen la capacidad de sacudir al Alma Animal. No precisamos tener en cuenta que esta senda de servicio a Di-s es característica de los Rebes polacos; lo principal es que alcancemos la meta. En vista de que en el presente hay una necesidad de milagros, como explicáramos antes, Di-s concede incluso a líderes inadecuados, ‘las ciegas ovejas guía’, plenos poderes de un auténtico ‘pastor’. Con ese poder declaro:
"Todos los que precisan ser bendecidos con hijos, serán bendecidos con hijos este año. Merecerán hijos jasídicos. (Cuando gente se acercaba al Míteler Rebe para ser bendecidos con hijos, a veces los enviaba a su hermano, Reb Jaim Avraham, quien se ponía su shtraimel y bendecía al solicitante con un hijo, con la condición de que sea un hijo varón y un jasíd). Que estos hijos sean llamados con el nombre del Rebe.
"Aquellos que no pueden dar ese nombre por tener un padre con ese mismo nombre (como es costumbre entre los judíos ashkenazíes, que no ponen a un hijo el nombre de un padre que está vivo), pueden dar el nombre de Menajem Mendel, el nombre del Tzemaj Tzedek.
"Y todos los que precisan sustento recibirán sustento en abundancia, y los que sufren algún tipo de depresión serán liberados de ella. Que las enseñanzas del Jasidismo sean diseminadas con enorme éxito, y que todas las instituciones del Rebe se manejen exitosamente. Aquellos que se oponen a las instituciones del Rebe – como la conducta del Rebe es una de bondad y misericordia, que veamos cumplirse la enseñanza: 'Que los pecados, pero no los pecadores, desaparezcan de la tierra', y ellos terminarán como Avigdor, que venía a los jasidím a pedir vodka...
"Así también, que todos los obstáculos que se interponen en el camino de la publicación de enseñanzas jasídicas se vuelvan nulos, pues de no ser por estos podríamos haber impreso mucho más, y los manantiales habrían sido difundidos, y todo sucederá con gran éxito”.